Los lineamientos
generales que ayudan a la mejora de
procesos se organizan en las siguientes cinco características, mismas que
constituyen atributos que indican si la implantación y la institucionalización
de un proceso clave es efectivo, repetible y duradero (RUP):
El compromiso
para realización: Se refiere a las acciones que la organización debe adoptar
para asegurar que el proceso se establezca y sea permanente. Normalmente,
abarca el establecimiento de políticas y liderazgo a nivel de la organización.
La capacidad de
realización: Es el conjunto de condiciones previas que deben existir en el
proyecto, o la organización, para poder aplicar el proceso de desarrollo de
software en forma efectiva. Normalmente, considera los recursos, las
estructuras de la organización, el entrenamiento y las condiciones previas que
deben existir.
Las actividades
realizadas: Son los procedimientos necesarios para implantar un área clave del
proceso con responsables asignados. Habitualmente, abarcan el establecimiento
de planes y procedimientos, la ejecución del trabajo, el seguimiento del mismo,
el control de las salidas del proceso, y las acciones correctivas que deben
tomarse.
Las mediciones y
su análisis: Se refiere a la medición del proceso y al análisis de las
mediciones resultantes. Por lo general, son éstas las que ayudan a determinar
el estado y la eficacia de las actividades realizadas.
La verificación
de la implementación: Son las acciones que se deben realizar para asegurar que
las actividades se llevan a cabo de acuerdo con el proceso establecido. Típica mente abarca las revisiones y las auditorias efectuadas por la alta gerencia,
los jefes de proyecto y el grupo encargado de la garantía de calidad de
software.
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